domingo, 22 de abril de 2012

Visible pero inexistente


Ese par de enamorados,
prometiéndose cosas imposibles.
Aquella, convencida de las convencionales reglas del amor,
le regala la luna.

El joven visualiza la ira de su amada si no le obsequia un astro,
es por eso que se muestra dadivoso y le regala una estrella.
Aquél, consciente de la dinámica astronómica, 
le regala una estrella.

Pero, ¡Oh engaño!
la apasionada mujer, sumergida en su sentimiento irracional,
no se percata del truco sucio de su pareja.                                                                                                           
Ella no sabe que él sabe, que lo único que está dadivando...
es un simple rayo de luz y no una estrella,
el último rayo de luz que lanzó la estrella cuando explotó.

2 comentarios:

  1. eso solo significaría que el verdadero amor esta a millones de años luz de que lo encontremos, en la actualidad...

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  2. Y así, uno vive engañado por el solo reflejo de todas esas cosas visibles pero inexistentes. Uno quizá, como aquella enamorada, se convence de la belleza que obsequia aquello que se ve, pero no se percata de su presencia inanimada, pero para nada inverosímil.

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